5thBite: letting go… gumbo vegetal, guiso de verduras

Hoy toca dejar marchar, decir adiós por un tiempo a lo calentito, a los platos más socorridos de la temporada fría, las sopas calientes, los guisos y las cremitas. No es una despedida triste ya que dejaremos paso al color de la primavera y los alimentos más fresquitos!
Pero antes… unos consejos que retener hasta el invierno que viene, son cosas básicas que nos harán más fácil la cocina y por consiguiente el día a día 🙂

1. El agua especiada e infusionada es una sopita en si misma
2. Una cebolla bien cortada puede crear un plato delicioso con tan solo un ingrediente
3. La combinación de alimentos facilitará las digestiones
4. Acompañar las comidas de sopas, cremas y ensaladas nos sacia y llena de vitalidad
5. Es muy fácil crear a partir de una base, de manera acorde a nuestros gustos
6. No hay que ser rico, ni un experto en la materia para hacer un plato saludable, gourmet, sabroso y con buenos ingredientes
7. Las texturas y los cortes nos ayudan a combinar e integrar ingredientes en un plato

Aquí os dejo ejemplos más claros y visuales que os llenarán de ideas:

– el primero un plato único inspirado en los guisos y musicalidad de New Orleans, un gumbo vegetal que llenará de calidez y sabor vuestras comidas. Lleva 30minutos de preparación y ayuda cuando tenemos ingredientes que gastar antes de que se echen a perder 😉

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GUMBO VEGETAL ó guiso de verduras:

Receta para 3 personas: tiempo de cocción total: 20 minutos a fuego lento, tiempo de preparación de la receta 35 minutos aprox.

Ingredientes:
cebolleta, puerro, berenjena, calabacín, repollo, champiñones, shiitake, pimiento, zanahoria, aceite de oliva, espárragos, tomate, ajo, espinacas, crema de almendras, miso, jengibre, canela, cardamomo, cúrcuma, especias y hierbas variadas. Medio litro de agua filtrada (salpimentada) o de mar.

– el segundo, una crema con tan solo dos o tres ingredientes, hay múltiples combinaciones, pero cuanto más simple más sorprendente. Si queremos comerlo de plato único recomiendo añadir tropezones de otras verduras, que nos ayuden con el proceso de masticación y por consiguiente de digestión.

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Opciones: coliflor y puerro; alcachofas y cebolla; zanahoria cebolla y tomate; calabaza, cebolla y manzana; brocoli y cebolla; lobarda, cebolla y patata; tomate, ajo y pimiento rojo; acelgas/espinacas y cebolla; calabacín, cebolla y zanahoria; patatas, nabo y puerro; hinojo y cebolla; espárragos y cebolla; etc.

Como podéis comprobar la clave está en la cebolla y en concreto en su corte, que sacará todo su dulzor potenciando el sabor de la crema. Éste consiste en seguir la dirección de sus capas y en vez de cortar las fibras en forma de anillos, una vez la tenemos a la mitad, la cortamos como en gajos finitos, en medias lunas. (Gracias Lou, por tan sabio consejo 🙂 )

– el tercero una sopa o caldo para acompañar platos pesados y densos.
Base de nuestra sopa: agua filtrada o de mar, verduras y hortalizas al gusto, también podemos escoger un alimento rico en almidones o proteinas, legumbres, cereales, hongos, patata, calabaza, …

Sugerencias: sopa de cebolla, de ajo (éstas las podemos espesar con kuzu o agar agar), de miso, de tomate, de cereales o legumbres con verduras, de calabaza, de espinacas y hongos, de coles, etc.

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Muchas gracias y hasta la próxima!!!

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4thBite: tentempié de tomatitos cherrie rellenos de crema de almendras trufada

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Se trata de una receta sencilla y rapidísima de hacer que nos durará lo suficiente en la nevera como para ayudarnos a no pecar con snacks dañinos durante unos días. Admite muchas variantes y es una alternativa perfecta al queso cremoso. Espero que os animéis a probarla, no os defraudará por simple que parezca.

Ingredientes necesarios:

– Aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío o para que nos vayamos familiarizando (AOVE)

– Especias, hierbas e ingredientes saborizantes al gusto

– Tomates cherri o pimientitos o cualquier fruto o verdura a la que le queramos untar algo 😉

– Fruto seco o semilla a nuestra elección (almendras, macadamias, anacardos, piñones, semillas de cáñamo, etc.)

– Aceite de oliva trufado *opcional

1. Cogemos los tomatitos o frutos que nos apetezcan (pimientos, calabacines, pepinos…) más apetecibles que encontremos, los vaciamos (cuando vayamos a comer), en el caso de los tomates podemos utilizar la pulpa para una salsa, y reservamos.
2. Habremos dejado previamente en remojo unos frutos secos al gusto, semillas de girasol o calabaza, almendras, nueces, avellanas, … (dependiendo de la semilla o fruto seco se necesitará más o menos tiempo de remojo). En el caso de las almendras, se pueden dejar tranquilamente toda una noche.

3.Batimos la cantidad de ingrediente que estimemos oportuno especiando con aceites aromatizados, hierbas, ajo, etc. Podemos aromatizar nuestro propio aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío introduciendo en la botella un ingrediente a nuestra elección (romero, trufa, pimienta) y dejándolo que coja sabor durante un tiempo. Salpimentamos y batimos hasta adquirir una textura cremosa y espesa. Dejamos reposar la pasta unas horas o un día en la nevera para potenciar el sabor de la crema.

4. Cuando tengamos ganas de picar entre horas rellenamos unos tomatitos y disfrutaremos de toda una combinación de sabor. Podemos utilizarlos en ensaladas, como acompañamiento y/o guarnición.

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Para hacer esta receta me he inspirado en unos rollitos de gazpacho deshidratado relleno de crema de anacardo trufada que me dió a probar un fantástico chef de cocina muy gourmet que va a abrir un puesto de cocina vegano en el mercado de Antón Martín próximamente, ya os escribiré al respecto. 🙂

Puntos a favor de esta receta: es fresca, nutritiva, sencilla, saludable, rápida, vegana, colorida y deliciosa.
Puntos en contra: la digestión de la piel del tomate y la pasta de almendras no es óptima, aunque la combinación de alimentos no sea mala.
Las cremas de frutos secos son sustitutos perfectos para los quesos de untar, están deliciosas y son muy saciantes. Además captan muy bien los sabores de otros ingredientes.

Aquí tenéis un video explicativo de la receta:

Espero que os haya gustado, un besazo y hasta pronto!!!

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3rdBite: Acelgas rellenas de Cochayuyo y verduras

Hola!

Muy buenas, hoy me animo a compartir con vosotros la primera de muchas recetas, o eso espero. Ésta consiste en acelgas de colores al vapor acompañadas de una salsa de tomate con verduras y alga Cochayuyo. Conocí este alga gracias a una muy buena chef crudivegana (Consol Rodriguez http://www.kijimunas-kitchen.com/es) y he tenido el placer de probarla tanto en postres como recetas crudiveganas saladas.
Si estáis aburridos de las clásicas acelgas reogadas esta es una receta sencilla y divertida que admite múltiples combinaciones, ya que tratando las hojas de acelgas como placas de pasta podemos crear recetas muy apetitosas incluso para los más reacios a comer hoja verde.
La hoja verde es buenísima como alimento “barredor” ya que la celulosa nos ayuda a limpiar cariñosamente las paredes de nuestro intestino. Así como, para limpiar nuestra sangre ya que es muy rica en clorofila, también en betacarotenos, vitamina C, K, ácido fólico y muchos minerales (hierro, calcio y magnesio, potasio, etc.). El único inconveniente de la acelga al igual que de la espinaca es que son ricas en oxalatos, por lo que personas con problemas de cálculos renales no debieran abusar (comerlas casi todos los días) de estas verduras.
Otros ingredientes característicos de esta receta son el alga Cochayuyo, es un alga marina muy rica en aminoácidos, minerales y oligoelementos. Es muy útil como laxante y tiene propiedades desintoxicantes. (A pesar de haberla estado utilizando culinariamente durante muchísimos años y ser perfectamente comestible no es aceptada en la Unión Europea). El miso, es una pasta de soja y/u otros cereales fermentados con sal marina, sirve como saborizante y es muy rico en enzimas digestivas y bacterias prebióticas. La variedad de miso utilizada en esta receta es la Mugí (miso de soja con cebada). Es uno de los más consumidos en Occidente ya que su sabor no es ni demasiado fuerte ni demasiado suave. Y el jengibre, éste ayuda en innumerables afecciones del aparato digestivo, respiratorio y circulatorio, así como para tratar dolores como los de la menstruación, de muelas o artritis. Su uso excesivo en personas con hipertensión o con cálculos biliares puede ser contraindicado.
Las algas necesitan un remojo o cocinado de al menos 15 minutos, el miso lo añadiremos justo antes de apagar el fuego, así como el jengibre rallado y los dejaremos reposar para que la comida coja bien el sabor y las propiedades.

 
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5 hojas de acelga, cuanto más coloridas ellas, más colorida la comida 🙂
3 cucharadas soperas de alga cochayuyo en seco (lo podéis comprar en herbolarios)
1/3 de calabacín mediano
1/2 pimiento rojo (redondo pequeño)
2 tomates pera (pelar para mejor textura y más si no son ecológicos)
1 trocito de cebolleta
1 trocito de puerro
1 ajete o zanahoria
1 trocito de jengibre rallado
1/2 cucharadita pequeña de miso (se encuentra en herbolarios y grandes superficies)
1 chorrito de aceite de oliva
especias al gusto: unas hojitas de albahaca fresca
sal marina o del Himalaya y pimienta
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1. Remojamos la cantidad de algas que necesitemos, al menos durante 15 minutos.
2. Ponemos las hojas de acelga al vapor, el agua podemos guardarla para cuando necesitemos caldo de verdura en alguna receta. Lo dejaremos a fuego lento entre 10 y 15 minutos, dependiendo si nos gustan más o menos tiernas.
3. Picamos las verduras escogidas (preferiblemente de origen ecológico) a nuestro gusto, cuanto más pequeñitos sean los trozos, mejor quedará nuestra guarnición.
4. Vamos sofriendo con un poquito de aceite de oliva las verduras según las vamos picando, primero la cebolleta, después el puerro y el pimiento.
5. Finalmente, añadimos los tomates pelados para que la salsa quede mejor, también el miso, el jengibre, las especias y salpimentamos. En total habremos cocinado las verduras de 10 a 20 minutos, dependiendo como nos guste.
6. Añadimos el alga justo antes de apagar el fuego para que se integre con todos los ingredientes y dejamos reposar unos 10 minutos para que no queme tanto y se pueda emplatar bien. Aprovechamos a degustar por si hay que realizar alguna rectificación.
7. Cogemos una hoja de acelga, rellenamos con 2 cucharadas soperas de guarnición y enrollamos formando un rollito. Así hasta agotar la guarnición, tienen que salir 5, tanto como hojas hayamos cocinado.
Aquí os dejo un video tutorial de la receta:
Espero que os animéis a probar, y si realizáis alguna variante me lo digáis en los comentarios y publiquéis foto en instagram con la etiqueta #bbitesoflife si os ha gustado.
Besos y hasta pronto!!!

2ndBite: Chucrut, ¿cómo preparar col agria en casa? (Sauerkraut)

El Chucrut es un alimento muy rico en vitamina C y minerales, basado en las hojas de col (generalmente blanca) fermentadas, que se utiliza sobre todo para acompañar platos pesados por su riqueza en enzimas digestivas, así como platos ligeros debido a sus potentes propiedades probióticas.

El proceso de fermentación puede durar de 2 a 3 semanas y éste se realiza mezclando y masajeando las hojas de repollo previamente laminadas y lavadas (y escurridas) con sal (salmuera). Al mezclarlo con la sal la col expulsa su propio líquido y este iniciará el proceso de fermentación, es muy iportante que la cantidad de col rallada que preparemos quede bien cubierta con el líquido para evitar el contacto con el aire que hará que se pudra. Es por ello que en el tarro en el que dispongamos el repollo pongamos peso, con unas piedras (cantos rodados), vidrios u otros botecitos más pequeños y lo tapemos para que no dejemos que entre aire. La forma de taparlo tradicional es una tablita de madera del diámetro de la superficie de nuestro recipiente, se coloca peso (piedras no porosas) y el agua tiene que sobrepasar esta tablita para que no se forme moho. Por encima se pone un trocito de tela para que no entre polvo. Pero si no nos queremos complicar utilizaremos la tapa del tarro elegido y en el interior pondremos unas capas de col con peso encima. Esto evita el contacto del repollo rallado con el oxígeno y por tanto la formación de hongos.

La temperatura del frasco que contiene la col en proceso de fermentación debe estar por debajo de los 18 °C para que ésta se produzca con garantías y con su sabor ácido característico, éste lo otorga el ácido láctico y el acético en menor medida, resultantes de la fermentación. Por lo tanto, lo almacenaremos en un lugar fresco y seco a buena temperatura, en un armario o cajón.

Una vez terminado el proceso de fermentación podemos o bien hacer una conserva al baño maria (este proceso modificará ligeramente el producto, por lo que se pierden algunos nutrientes como la vitamina C que es termosensible), o bien almacenarlo en la nevera; dura de 3 a 4 meses en perfecto estado.

Necesitaremos: 1 col (repollo), 1 recipiente de vidrio, 1 cuchillo preferiblemente de cerámica, sal marina o del Himalaya, 1 peso (2 cantos rodados) y una fuente para masajear

Fases:

1.Rallamos o picamos las hojas de una o media col dependiendo de la cantidad de repollo que quepa en el recipiente escogido. Éste recipiente será de vidrio o cerámica.

2. Añadimos 1 cucharada sopera de sal por cada kilo, kilo y medio de repollo, es decir para un repollo pequeño una cucharada entera. Y masajeamos hasta optener el líquido necesario. Si no queremos tener que masajear con ímpetu podemos dejar la col rallada macerar con la sal de una a media hora, esto nos facilitará mucho la tarea.

3. Envasamos, cubrimos con hojas enteras la superficie y añadimos peso, procedente de piedras o botes rellenos de agua que quepan en el tarro que contiene la col. Cubrimos con una tapa o tela gruesa. Recomiendo la primera opción, ya que con la segunda no siempre sale bien.

4. Almacenamos en un lugar oscuro, fresco y seco en el que la temperatura sea menor de 18 grados centígrados durante dos semanas y a partir de las tres ya está listo para su consumo. A los 15 días paramos el proceso de fermentación almacenando el producto en la nevera y a los días ya podemos comenzar a comerlo.

5. Conviene revisarlo un par de veces durante el proceso para ver si hay exceso de líquido y se desborda, abriremos la tapa y si es necesario quitaremos un poco de líquido.

6. Una vez producida la lactofermentación y transcurridas las dos semanas, quitamos la primera capa de repollo de la superficie que tendrá un poco de moho y guardamos en la nevera o hacemos una conserva.

7. Aunque la col fermentada sea buena para el consumo al cabo de un mes, no adquiere todo su sabor y perfume antes de las 6/8 semanas.

Vídeo explicativo:

Algunos beneficios:

– Es muy rico en vitamina C (de ahí que se utilizase para prevenir el escorbuto en la antigüedad). También es rico en ácido láctico, enzimas digestivas y sales minerales. La col fermentada se convierte en un medio de cultivo ideal para las bacterias del ácido láctico que convierten los hidratos de carbono de la verdura en ácidos terapéuticos, tales como láctico y acético. Estos ácidos son estupendos reguladores del pH corporal que entre otros procuran una buena asimilación de los nutrientes en las digestiones.

– Ayuda a depurar tóxicos mejorando el funcionamiento del hígado y páncreas.

– Favorece la digestión de las proteínas.

– Posee vitaminas: C, A, B1, B2 y minerales: calcio, hierro, fósforo, magnesio.

– Es útil como regulador intestinal en casos de estreñimiento, diarrea, inflamación intestinal y gases, debidos a desordenes digestivos.

Espero que os animéis a probarlo, un saludo y hasta pronto!!

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1stBite: desodorantes naturales

Hola a todos!!

Aprovecho que repongo mi desodorante favorito (natural, respetuoso con el medio ambiente, saludable y delicioso) para enseñaros como hacerlo. Es bastante económico y muy sencillo de preparar, consiste en mezclar varios ingredientes a vuestra elección: una base humectante que hidratará y protegerá la zona de la axila, unos polvitos mágicos que ayudarán a lograr una consistencia cremosa del producto para que nos dure en la piel toda una jornada, un aceite esencial que servirá de perfume natural y el ingrediente estrella, bicarbonato de sodio que servirá de neutralizador del olor, y al igual que el aceite de coco tiene propiedades antibacterianas. (Al sudar expulsamos agua para regular la temperatura corporal, ésta al entrar en contacto con las bacterias que hay en la superficie de nuestra piel produce un olor a veces bastante fuerte, el aceite de coco y sobre todo el bicarbonato neutralizan ese olor y eliminan las bacterias; es por ello que este desodorante es muy efectivo y duradero, ya que elimina el problema de raíz).

Composición:

base humectante: podemos escoger entre aceite de coco, manteca de cacao o de karité para que la consistencia de nuestro desodorante sea cremosa, podemos combinar varias opciones para mayor hidratación y espesor. Hay que tener en cuenta que si solo usamos aceite de coco la consistencia de nuestro producto variará dependiendo de las estaciones, ya que el aceite de coco solidifica a una temperatura menor de 25 grados.
polvo: para una consistencia cremosa más duradera en el caso de combinarlo con el aceite, si prescindimos del aceite nuestro desodorante será en polvo y lo aplicaremos humedeciendo la zona de la axila antes de su uso para poder fijarlo mejor. En este caso elegiremos entre harina de maíz o de arroz (arruruz) ecológicas o arcilla blanca.
ingrediente clave del desodorante sin el cual éste perdería efectividad: bicarbonato de sodio, podemos crear un desodorante sin cualquiera de los ingredientes descritos ya que solo variaría la consistencia y textura del producto, pero la función del bicarbonato es clave, ya que sirve de elemento antibacteriano y neutralizador de olores.
perfume natural: si así lo deseamos podemos añadir algún aceite esencial a nuestra elección, dependiendo de nuestros gustos o de la función que queramos que desempeñe. Si tenemos la axila sensible añadiremos lavanda, si el olor de nuestro sudor es intenso utilizaremos aceite de árbol de té para potenciar la acción antibacteriana, si nos gustan los aromas cítricos y la sensación de frescor podemos usar de naranja o menta, e incluso hacer combinaciones de varios, siempre respetando las cantidades recomendadas de unas gotitas por desodorante no sea que vaya a irritar la piel al haber exceso.

Cantidades:
Para un tarrito de 15 a 20 gramos utilizaremos:
– de 5 a 10 gramos de aceite de coco y/o de manteca de karité (1/3 del producto final)
– 10 gramos de harina de maíz no transgénico o arcilla blanca (1/3 del producto final)
– 10 gramos de bicarbonato de sodio (1/3 del producto final)
– 10 gotitas de un aceite esencial a nuestra elección (alguna más si queremos que el olor sea intenso)
*de manera opcional para su mejor conservación, duración del producto e hidratación podemos añadir unas gotitas de vitamina E.
Variaremos las cantidades de manera proporcional o dependiendo de la consistencia y cantidad que deseemos obtener del producto.

Ventajas de éste desodorante natural:

1.No se trata de un antitranspirante, no va a evitar que sudemos, lo cual es antinatural y nada saludable, pero sí nos va a ayudar a controlar el olor provocado por el sudor que es lo verdaderamente molesto. Aun así, si hacemos nuestra fórmula en formato polvo en vez de en crema, que es la mostrada en el ejemplo, se puede disminuir notablemente la sensación de humedad para las personas que sudan mucho.
2.Es una buena alternativa a la piedra de alumbre, para aquellos a los que no les funciona como desean.
3.Es respetuoso con el medio ambiente porque no utiliza ingredientes dañinos para éste, así como para nuestro cuerpo.
4.Conlleva poco esfuerzo a la hora de producirlo y pocos ingredientes, que quitando el aceite de coco, son económicos y de uso común.
5.Es cómodo de utilizar, ya que o bien conteniendo el producto en los formatos habituales a los que estamos acostumbrados (podemos reutilizar antiguos productos ya gastados una vez higienizados o comprarlos nuevos) o bien almacenándolos en tarritos de vidrio y aplicándolo con las manos, su uso es rápido y efectivo. Yo recomiendo la segunda opción ya que los envases de cristal protegen mucho mejor el producto y se evita gastar dinero en envases de plástico que contaminan y muchas veces no pueden ser reutilizados varias veces.

Este desodorante admite muchas fórmulas, olores y texturas, pero lo mejor de todo es que añade a nuestro organismo ingredientes saludables y no dañinos y perjudiciales como los que contienen los que actualmente nos ofrece el mercado. No es necesario citar estos ingredientes, en su mayoría derivados del petróleo, parabenos, y alcoholes que sirven de conservantes. Los productos deberían estar formados por un pequeño numero de ingredientes fácilmente reconocibles, y si no es así es porque seguro contienen ingredientes nocivos para su consumo. El problema inmediato no surge en el uso, sino en la expulsión de estas sustancias de desecho tóxicas para nuestro organismo, muchas se acumulan y son de muy difícil eliminación, por lo que recomiendo intentar evitarlos en la medida de lo posible.

La opción en crema o polvo presentada aquí es mi preferida pero os animo a experimentar y encontrar la vuestra. Si se hace más líquido se puede aplicar con un pulverizador y si es semi líquido con un envase roll-on.

Video explicativo

Espero que os haya gustado, besos y hasta pronto!

let’s be bites of life!

Hola gente!!

Éste es un blog creado con el propósito de compartir mis truquitos de nutrición, cocina saludable, vida sana y natural, etc. con la gente de mi entorno y sobre todo con todo aquel que como a mí le interese acercarse más a los orígenes, a la Pachamama, al estilo de vida consciente. Espero poder compartir mucha información útil y consejos funcionales que nos faciliten el día a día, también deseo aprender de todo lo que se comparta en esta comunidad, es por ello que te animo a participar!

Bienvenido a un lugar en el que mordisquito a mordisquito iré dando ideas que cambiarán notablemente la vida del que las tenga en cuenta, tal y como están cambiando la mía. Suerte en tu camino hacia la felicidad, la salud y la conexión con tu ser y la naturaleza.

let's eat bites of life!
let’s eat bites of life!

Nutrámonos de alegría! Seamos bocaditos de vida!!